Había una vez un blog que no estaba tan mal, ponele que hasta zafaba. Hasta que un buen día… su autora dejó de tener ganas de publicar o, lo que es peor, empezó a tener una vida y, para colmo de males, un Twitter se hizo la hdp! El pobre blog se fue poniendo peor, más tonto, más vacio, los pocos posts eran malos y la gente (que no era mucha) dejó de leerlo.
O capaz, eran unas vacaciones y lo de la vida simplemente una falsa alarma. Veremos.
