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jueves, 30 de diciembre de 2010

Crónicas de Narnia



Día 1 parte 1

el dpto es RE lindo y tiene un jardín o patio no sé porque hay muuucha nieve onda más de medio metro. nos olvidamos de traer guantes.

tenemos wi fi y ya sé donde puedo leer cómodamente: en un silloncito al lado de la ventana con nieve. Tal vez suba alguna foto. sigo medio drogui de sueño. me copa haber tenido mails cuando llegué.

madre se negó a traer a Helgui = Helga = mi ex mini computadora, que es muy mini y la usamos para viajar. Se llama Helgui/Helga, yo le puse así por malcogida. es medio así ella, onda se cuelga y esas cosas. Madre trajo una rosa que era de tini antes y ella se la vendió a madre para que tenga una portatil y es una sony y qué querés que te diga las sony son medio.... yo tuve un Igual. es inmensa y se le acaba la bat rápdo. hicimos una cosa re McGyver para poder enchufarla porque no era compatible y ¡funcionó!

Ahora nos vamos a almorzar a un italiano buena onda y cerca que tiene cosas copes para celíacos y CERO pretensiones. amo que los lugares no tengan pretensiones. me re jode cuando las tienen. es mi problema con Volta ponele me copan sus helados ,pero ir ahí todo pretencioso, mmmm a mi con esos dorados no, eh.. bueno iremos al bolichín italiano y quién te dice al super y una librería mini pero que está buena y el barrio que estamos es LO MÁS y a tiniputini le agarró un ataque de consumismo y a madre de frío y pelea con la calefacción y cada una con sus temas. los míos no te los cuentos...

amo leer revis de acá. tengo una selección que me compro cada vez que viajo, es una selección extensa y varía según el continente, el presupuesto o el espacio en la valija.


putini se prueba 25 vestuarios y mi humilde opinión es que con todos se va a congelar-
Estamos prontas para salir. Con los guantes de conductor de limousinas o motocierras que consiguió madre x 3dls. Tienen una onda, meten miedo, son guantes rudos. Puedo poner toda la mano en el dedo gordo y que los otros dedos queden sueltos y se arma con un títere de gallo con la cresta. Parece re un gallo. Re da.


Tini se pintó. En el mundo femenino no vale ponerse rimmel sin avisar. Falta leve, pero still.


beijos de nieve! (¿es un oximorón poner una palabra en portugués seguida de "de nieve"?)
***
Dia 1 parte 2
Llegamos a la risottería caminando en fila india entre la nieve altísima, pies empapados al toque. Tenía 2 pares de medias y unas botas que no resultaron, son lindas y abrigadas, calculo que más no se puede pedir por 17 euros. Habrá que probar otras. Mientras Madre se descongelaba y esperaba una mesa con tini nos fuimos a pasear y pum compramos el regalo de navidad que le debíamos a madre (unas botas muy cool, como un de cuero gastado y con forma tipo de montar, trés, trés cool) y nosotras cada una un par de zapatos en sale. Los míos botitas ultra roqueras y los de tini unos tacotes bordeaux lindos, con plataforma. Todo con un descuentos que nos “ganamos.” Llegamos un poco tarde pero Madre estaba tan feliz con su regalo útil e inesperado. Comimos risottos yum y tomamos mini cocas con pajita. Tini se compró cosas ricas celíacas onda brownies y cookies para otro momento y nos llevamos un menú de delivery. Parece que sale mucho el delivery y en esta zona los hay buenos. Después fuimos a una especie de verdulería, compre moras que yum prometen a lo loco y mamá y tini alguito más. Putini avistó un pedazo de pizza (¿o debería decir ny pizza?) congelado entre la montaña de nieve veredil. Toda una postal neoyorquina postmoderna. Casa. Segundo paseo tini siguió con el frenesí de consumo, yo salí por un caloventor (volví con uno con control remoto!) y Madre al súper. Instalación del artefacto, mini siesta. Llegó tini e hizo repartija de regalos que compró en su vorágine Urban O., medias para mi, libros para mamá (dudosas sus elecciones, pero era lo que había calculo). Paseo 2[ Ya éramos sólo tini y yo. Fuimos a MJ, nuestro lugar prefe. Miramos todo. Un par de cosas que queríamos desde Madrid no estaban, una pena. Pero conseguimos algunas otras. Yo me caí de nuevo en la nieve a la ida, y eso que tenía mis botas nuevas que se mojan menos (y la roquean, pero creo que eso ya lo dije). Parece que Malen está varada en JFK. Poor thing. Le mandamos un par de datos útiles. Pasamos por Magnolia por goodies. Todos estos lugares de fantasía quedan a un radio de 2 cuadras o menos de nuestra maison neoyorquina. Un placer. Somos vecinas también –next door neighbours- de la casa donde “vivía” Carrie Bradshaw en Sex & the city. Un brownstone, así se llaman estos edificios parece. Vuelta a casa con los goodies, pedimos el delivery que resultó medio chasco. YUM me había olvidado de que Magnolia era TAN rico. Good one. Comí el cupcake primero chupando el topping rosa de merengue o algo así y después el muffin de chocolate riquísimo. No muy fino pero fue un método muy disfrutable y ¿femenino? Caprichoso tal vez o infantil. Pijamas, tés de “bedtime.” C’ est tout.

domingo, 9 de mayo de 2010

Mi papá - Apostillas

Tengo 4, es mi persona preferida en el mundo entero. Lo llamo a su Movicom, que es del tamaño de una valija, para pedirle que me traiga una sorpresa cuando vuelva del trabajo. Me trae stickers o una Rodhesia.

Tengo 5-6 todos los días leemos Elige Tu Propia aventura o alguna otra cosa antes de dormir. Vamos como pasando de nivel y superamos ampliamente dicha colección. También leíamos Ami y esas cursiladas metafísicas que elegía él, lo mío era más de suspenso. Me manda a un curso de meditación (que me fascina), me paga por hacer diferentes “trabajos” e insiste con que haga clases de yoga.


Un día antes de dormir me cuenta un cuento inventado que me trauma para siempre: es de una familia que tuvo todo y lo perdió. Me ve tan mal que improvisa un final en el que rehacen su vida, pero nunca nada es igual. Ya no me malcría.


Tengo 7, me enfermo y paso como 6 meses internada en mi cuarto. Mi mamá viene, me visita, me charla, se ocupa, me juega, habla con los médicos; él sólo está ahí nunca habla, nunca viene a mi cuarto, nunca hace ni un gesto. En cambio, compra una casa nueva y enorme, compra teles gigantes que a nadie más le interesan, programa viajes.


Tengo 8, uno de mis recuerdos preferidos: es la mañana de año nuevo y somos los únicos despiertos. Casi los únicos en el mundo. Vamos a desayunar en bici al único lugar abierto, al primero que encontremos. Libertador está vacía, igual manejo con cuidado en el bordecito. Me acuerdo como si fuera una foto: la rueda de mi bici, el caño violeta, abajo la calle y las hojas caídas haciendo ruidito.


Tengo 9, se separan por primera vez, nos explican, no lloró ni en ese momento ni en ningún otro. Les digo que me lo imaginaba (es mentira, sólo tenía sentido probabilísticamente). Me acuerdo cuando se fue esa misma noche, me acuerdo el bolso que tenía y la imagen de él saliendo por la puerta de entrada, por primera vez noté que era petiso.



Me acuerdo la primera vez que lo fui a visitar, todavía en un apart hotel, no había shampoo. Odiaba ir a su casa con toda.


Tengo 10 y es mi cumpleaños, quiero una casa del árbol. Me regala una cuenta bancaría con U$S100.- y me explica que en un año serán U$S110.- ¿y a mí qué?


Tengo 11, terminamos de comer en lo de mi abuela, estamos él, mi hermana y yo en la cama de mi abuela charlando, nos dice con una sonrisa enorme que esta noche vuelve a casa. Me pongo muy feliz, sin entender bien por qué. Soy feliz un fin de semana. Se van de viaje, vuelven, se separan y en esta explicación si lloro, me enojo y me voy por primera vez al que será mi escondite de llorar con toda.


Tengo 14, me dice que aunque no quisiera va a tener otra hija. Lloro, me tiño el pelo y me convenzo de que estos hechos no están relacionados -lo estaban.


Tengo 15, es mi cumpleaños (otra vez) quiero una filmadora (época de cineasta) me regala un reloj caro (deja vú), no lo acepto. Lloro, no tiene idea. Dejo de hablarle. Llama todos los días, nunca atiendo o le corto, escribe cartas, me insulta por carta, manda cassettes, sigue llamando. Deja de insistir.

Tengo 19 vamos juntos a China y Japón (él pidió el primero, yo, el segundo). Casi no hablamos, paseamos separados, no sacamos fotos, no nos caemos bien. En el metro, cada uno con su helado, somos tan iguales. Nos escapamos de la única excursión a la que fuimos en la vida, por primera vez en 15 años volvemos a ser cómplices.

20, 21, 22, 23: Peleas, gritos, cosas horribles, psicólogo. Repeat.

Tengo 24, vivimos en distintos continentes. No llama todos los días o llama y no lo atiendo, o llama 8 veces en un día con explicaciones de “Por si me muero…” (no, no está enfermo ni nada). Nos encontramos casi siempre en aeropuertos como en esa novela de Kathryn Harrison, pero sin el incesto. Ya no voy al psicólogo y muy cada tanto me hace llorar un rato. El otro día, en el supermercado, me dijo por primera vez: “estás linda". Afuera amanece (literally).