viernes, 5 de marzo de 2010

Bubblicious



Encuentro un extraño y siniestro placer en tirar chicles por el agujero del ascensor. Especialmente si son rosas y de los que hacen globos enormes. Los compro conscientemente porque: “tengo ganas de comer chicles ricos y hacer globos gigantes”, inconscientemente porque: “oh, el intenso placer que sentiré cuando llegue a casa y los tire por el agujero…” Me regocijo de solo pensarlo, me regocijo el doble cuando lo hago.


Ahora hay dos cosas que son una verdadera lástima:


1) Que no viva ninguna niña de entre 5 y 15 en mi edificio = no tengo a quién culpar.


2) Me cae bien el portero, de hecho muy bien, es mí preferido hasta la fecha. Sé que también le caigo bien no como las dos falsas del octavo, lo nuestro es posta. Por eso sé que jamás desconfiaría de mí y me da pena y más ganas de hacerlo. ¿Soy sádica?


Pero… pero, no puedo dejar de hacerlo hay pocas cosas que uno disfruta tanto. Igual me controlo, la abstinencia y el olvido, aumentan el placer la próxima vez. Es como esas comidas que no te acordás que te gustan hasta que las volvés probar y pensás “te comería todos los días, como pude olvidarte deliciosa engordación.” Pero, si la comieras todos los días no sería tan deliciosa. Escribo esto y sospecho que estoy teniendo una epifanía: a los hombres les debe pasar lo mismo con algunas mujeres, pero no, la epifanía es mucho más patética (obvio, ¿qué te pensás?): mi inconsciente es una niña de ocho años. Tal vez debería volver al psicólogo y decirle que hizo mal en darme el alta que mi edad mental es ocho y que es menester que retome el tratamiento ASAP.


Ah y mi portero ha pasado a liderar el ranking de: Personas que no quiero que nunca sepan de la existencia de este blog. Ah, y las minitas del octavo; el nivel de loserismo que curten no deja nunca de cautivarme.

martes, 2 de marzo de 2010

El día en números

Amazon y Farmacity, empresas que saben exactamente cómo generar necesidades y yo tan vulnerable al sistema…

Un viaje a la librería yanki me dió:

Martin Amis: 2

Judy Blume: 2

Raymond Carver: 1

Doris Lessing: 1

Lorrie Moore: 1

Libros para sis: 1

Personas que me vieron la bombacha cuando subí la escalerita: 7 (creo)

Pelirrojos: 0,5

Chinas vestidas de turquesa: 4 (sí, obvio que lo habían planeado. Ahora, ¿por qué? Solo Tao Lin sabe)

Actores de tv: 1

Buen humor: 100 (la clave está en saber mezclar)

Después salí a correr con un soundtrack muy siglo XX, ´98 ponele: Weezer, Macy Gray, David Bowie, Mandy Moore, Green Day (de nuevo, la mezcla)

Estoy pensando en hacerme un Twitter para poner todas las tonterías que pienso (onda estas) y ahorrar en mensajes de texto. Se los recomiendo, total para cuando me decida the whole twitting thing will be sooo over, so last century; tipo como me pasó con el blog. Y bueno, es lo que hay…

lunes, 1 de marzo de 2010

Sinónimos

La gente que dice “ser” para referirse a otra persona no me merece ni el más mínimo respeto.

Ej.: “Fulanito es un ser maravilloso”

He notado que es un mal muy común entre las famosas. ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué no decir “persona” o, no sé, ”chabón”? ¿Se creerán profundas cuando lo dicen? O, lo que es peor, ¿espirituales?

Yuck.

Ah, y los hijos de puta que dicen “setiembre”. No puedo creer que todavía estén sueltos.

sábado, 27 de febrero de 2010

En busca del tiempo perdido

Me gustaría, de ser posible… ¡QUE MIS EX NOVIOS ME DEVUELVAN LAS HORAS PERDIDAS! Las que perdí viendo películas, ésas que me prometieron que no sólo me iban a fascinar sino que iban a cambiar mi vida. De más está decir que el único cambio en mi vida fue tener alrededor de 100 minutos menos de la misma. A cinco películas por ex novio (tampoco soy tan buena), estamos hablando de 500 minutos (y no estoy sumando las 200 horas extra de Odisea 2001). Con cinco ex novios, son 2500 minutos -casi dos días- y, encima, ahora está de moda que las películas duren más de dos horas (no entiendo por qué). Así que, en total, me estarían debiendo un fin de semana. Lo quiero para noviembre, cuando ya no quedan feriados. Gracias.

Tuve de todo: un obsesionado con las películas de drogas y The Twilight Zone -o algo que se le parecía sospechosamente. Otro que a mis once años me puso Star Wars, la trilogía completa y así me la dormí. Otro que estaba convencido de que, como diseñador gráfico, tenía que ver todo lo que saliera de animación (¿y yo también?); otro fanático de los zombies…………………… emmm, una película donde los humanos están atrincherados en el “centro comercial” y los zombies los persiguen para comerles los sesos NO tiene trama!! Loco, ¿quién compró ese “guión”? Otro estaba seguro de que Jackass me iba a dar tanta risa como a él…. Me agarró de más grande… la saqué a los diez minutos.
Por último, juro, con la mano en la Biblia (esa no, la otra, la de neón), que jamás sometí a ningún novio ni gentleman caller a una chick flick contra su voluntad. Para eso tengo amigas, gracias. Tampoco a un capítulo de Sex & The City, ni nada que se le parezca. Para las series, tengo un sillón especial y la posición perfecta, que no deja lugar para actores invitados. Bueno, si se tratase de Jeff Goldbloom o Alec Baldwin (mis actores invitados preferidos), lo pienso -lo pienso dos veces si me toca el pelo y no habla.

viernes, 26 de febrero de 2010

Él dice, ella dice

A says: Relajá

c says: Odio la gente que dice eso. Nadie nunca se relajó cuando le dijeron que se relaje.

Es empírico, man: ¡NO FUNCIONA!

Estoy triste, me siento sola (cosa que nunca). Mañana va a ser un día horrible; sé un buen chico y, por sobre todas las cosas, no me digas: ¡RELAJÁ!

c says: Decime “todo va a salir bien.”

¿No escuchaste a Bob Marley? Las mujeres queremos que nos digan eso.

A says: no me gusta bob

c says: típico que te gusta “Frankie says relax”

miércoles, 24 de febrero de 2010

Extract from yesterday's email

To: i´ll never tell…

From: Dah, me

Subject: Just Before the War with the Eskimos

Otra cosa más que me pasa con los mails es que los tuyos están re-bien escritos y son muy prolijos; tienen la puntuación perfecta y eso. Los míos, au contraire, son caóticos, desprolijos, desordenados y casi carentes de puntuación. Releí un par y hasta me como palabras -soy “un queso.” Me siento otra vez en quinto grado: vos sos Yasmine Donaldson y yo soy… bueno, yo. Vos tenés el uniforme perfecto, las medias hasta la rodilla, la pollera impoluta, el sweater libre de pelusas, la camisa adentro y ni un pelo fuera de lugar. Yo tengo la camisa afuera (ni siquiera es la camisa del colegio; es una de GAP, que mi mamá jura que es más canchera, pero todavía no lo entiendo e insisto con el escudo y el cuello en v horrible), estoy despeinada y tengo las medias en cualquier lado, la pollera arrugada y algún pin o sticker en el sweater (por mi necesidad de “tunear”/personalizar todo, de la que hablaremos en otra ocasión). Y no está bueno sentirse así, cero onda sentirse así, cero onda quinto grado.

***

De todas maneras, the thing is: mi día -me doy cuenta ahora que lo reveo- fue perfecto. Todo salió muy bien, demasiado bien: el sol me pegaba justo; mi desayuno fue impecable (en el auto, pero impecable: con buena música, sobre Figueroa Alcorta, con auto-felicitación incluida por guardarme el vaso del cine para poder desayunar en el auto, y hacerlo y pensar “qué bien que hice!”). Pasaron más cosas, todo salía bien y era lindo y tranquilo. Almuerzo con Stefy y Martín -mil horas afuera, mucha comida rica preparada teniendo en cuenta mis malcrianzas. Escuchar una conversación muy jugosa de la mesa de al lado (¡anotarla toda y que ni se den cuenta!!!!), mientras esperaba a Stefy que, por primera vez en la vida, llegaba tarde, muy tarde (yo siempre llego tarde y esto me sacó toda esa culpa). El clima estaba perfectísimo. Después, librería, encontrar en medio minuto ESE libro que estaba necesitando, mail de mi jefa reclamando nota de esta semana, pero ni le di bola; llamado de papá hipermolesto, pero idém, y así. Después, leer en la cama, que mi hermana me regale la mejor plancha de stickers known to man, y comida con mi mejor amigo…

En fin, esos días tan perfectos que no deberían existir, que son como publicidades de esa vida perfecta que no tenés, que no vas a tener nunca -porque no existe. Pero están esos días y, si todos fueran así, no entenderías nada y alguien que da un sermón diría: “si todos los días fueran así, no sabrías apreciar los días ASÍ” -y no lo bancaríamos, porque nos torran los sermones.

Además, está la promesa de que mañana no va ser un buen día; va a ser un día engorroso por demás, lleno de cosas que no quiero hacer, que no quiero enfrentar. Mañana será un día que, antes de que ocurra, me gustaría eliminar del calendario -haría lo mismo con la mayor parte del jueves que se avecina, pero mañana va a ser peor. ¿Mañana es mejor? No, Luis Alberto, mañana, justo mañana, es mucho peor.

lunes, 22 de febrero de 2010

Any given Sunday

Ayer fui por última vez a lo de mi papá, a uno de esos asados de domingo que llevan más de diez años en curso. Volví con:

· Mi Mac vieja (“tenéla como plan b”)

· La cabeza un toque quemada, cosa que no es novedad viniendo de ahí.

· Probablemente algún piojo de mis (medias) hermanitas.

· Medio kilo de parfait de naranja en la panza y la resolución de: “dejar de comer como los tres chanchitos, porque no da y se va a empezar a notar, mejor como como un chanchito solo.”

· Corazones de chocolate con ddl, para que el parfait no se sienta solo.

· Los pantalones de cuero más perfectos. Son de la madrastra y ya los había tenido una temporadita, y ahora creo que los tengo para siempre. Ahh son tan lo más que redefinen el concepto de leather pants. Ver para creer. El único temita es que, de momento, me quedan bastante grandes (antes no).

· Un dvd portátil (¿?)

· Planes de: un auto nuevo

· Una caja de vinos: papá me heredó en vida su bodega que tengo que ir mudando de a poco antes de que se la tomen Los Usurpadores (malditos Okupas que se instalan ahí a jugar a las familias)

· Ropa de ski añeja.

· Una carterita de MJ, es decir, otra además de la que llevé puesta. ¡Nueva y brillante! Regalo de la madrastra de su último viaje. La madrastra amenazada de muerte rocks! Big time!

· Ningún sentimiento particular, lo que me llamó bastante la atención.

Había, también, comida especialmente rica y novedosa; por ejemplo blinis, como esos que prepara Francis Mallman en su carpa en el Sur, re ricos, con salmón ahumado y todo, pero sin Francis. No me banco mucho el canal Gourmet pero cuando está Francis lo dejó. Miro a Francis y, como todos los demás televidentes, pienso “Oh! marry me Francis, marry me now and take me to Big Sur with you right away!”. Eso, y se me hace agua la boca y me parece un egoísta Francis por no dejarme probar esos manjares que cocina; un egoísta y un potro Indiana Jones meets Jamie Oliver. Y estás ahí fantaseando con el casamiento con Francis, toda bucólica hasta que… el poema. Uff, cuando viene el poema: “Francis, querido, quiero el divorcio y lo quiero YA! Y tus blinis, adivina qué? No son los mejores que probé!!!”